(Advertencia: Toda conciencia ecológica ha sido omitida en la presente entrada, al ser reemplazada por las ganas locas de la autora por volarse escuchando música. Por su atención y comprensión, muchas gracias.)
Primero que todo: aún tengo un pendrive a pila. La verdad es que hace harto tiempo que me estoy diciendo cómprate un pendrive, anita! y la verdad es que se me olvida cuando tengo plata en la mano. La cuestión es que hace dos días que ando sin pilas en mi viejísimo pero adoradísimo pendrive. Por eso hoy, cuando no tengo mis pilitas para matar las dos horas de viaje en micro (dos horas!!!), me pongo de pie y les digo, chiquillas, vuelvan a mí!
Han sido horas y horas en las que el único entretenimiento ha sido ver las caras de pasajeros arrugados, amargados, enojados, ogros, verdes. Como la señora de hoy que mé agarró a chuchada limpia porque me molesté con ella por haberme arrollado sólo para agarrar asiento. Toda la micro nos miraba. Te miraba, y se me pasaban por la cabeza mil barbaridades para decirte, vieja chica. Pero yo bien educadita. Como me enseñó mi mami. Tú, si no quiere que la toque, tómate un taxi ?&%@#, y yo, ahí se nota la educación de la gente, y tú a quién le dices sin educación, si yo soy del pueblo y más barbaridades, y yo, yo también soy del pueblo pero no me porto como ordinaria. Y ahí te quedaste roja de la rabia y de la verguenza. Porque una no puede andar por la vida a empujones y a garabato limpio. No, no, no. Hay que poner la otra mejilla, como me dice mi mamacita, pero tampoco hay que ser rota.
O como el chiquillo punk que se sentó al lado mío y que cabeceaba y cabeceaba como drogado y dormido y rebotaba en mi hombro. Hasta que le mandé un codazo (ni se inmutó el muy canalla) y se puso a cabecear hacia el otro. Le rebotaba y le rebotaba la cabeza en la señora que iba en el pasillo. Ella, indignadísima, pero se quedó calladita calladita porque pensaba que si te decía algo la ibas a matar.
Volvamos al punto. Pilas queridas, no me importan si gastan energía. Necesito que me vuelen con música otra vez. Aunque sean las únicas 24 canciones que caben en mi pendrive.





